Eutanasia

26 marzo 2010

La culpa fue de los deberes que nos puso Rubén. Tres personajes distintos y un solo punto de vista. ¿Verdadero? Bueno, eso depende. Todo es relativo. Un anciano que pierde el sobre en el que lleva los quinientos euros de su pensión, un adolescente que encuentra ese mismo sobre tirado en la calle y un profesor que presencia la escena desde la ventana del aula. Cuente, cuente la historia que arranca de esa situación. O la que confluye en ese momento. O ambas. Pero cuéntela usted, anciano. O adolescente. O profesor. Nada de narradores omniscientes ni heterodiegéticos, nada de enfoques narrativos múltiples. Cuéntelo usted. Cuente lo que sepa. O lo que podría saber. El resultado fue, en parte, fallido. Como era de esperar. Y para enmendarlo tuve que eliminar al anciano. Lo siento, de verdad. No había más remedio. No me enorgullezco de haberlo hecho, pero era necesario. Así que fuera el anciano. Y el examen, por supuesto, suspenso. Como no podría ser de otra forma.

18 comentarios:

Rubén dijo...

¿Suspenso? Suspenso se quedó Mussolini... Las historias suelen ser muy bordes: no se entregan hasta que ellas quieren. Uno puede chapalear con las palabras, o medio hilvanar cosas. Pero el cuento no se acaba hasta que él quiere. En todos los casos. Es una cuestión de paciencia. Y de escuchar lo que nos quiere decir.

Leandro dijo...

Entonces, lo de las perdices, y lo de colorín, colorado... ¿es mentira?

Clares dijo...

Hola, Leandro. No me puedo creer que Rubén mande deberes. A mí no me ha dicho nada, y seguro que es porque he faltado a clase. Ahora me pondrá una amonestación y me suspenderá. Como mi padre no puede irle con protestas -ya- y mi madre no está para trotes, me quedaré con el suspenso. Ay qué pena.
Oye, que el cuento te ha quedado bien, aunque no tenga colorín colorado. Es que no es necesario.
(Por cierto, este es un comentario pregrabado, pero es de verdad).
Un abrazo.

Leandro dijo...

Esos deberes son de hace muchos meses, yo diría que hace más de un año. Y son del cole, no son virtuales, así que no te has perdido nada por aquí, aunque sí te perdiste las jugadas más interesantes del taller de Lola el año pasado.

Respecto al cuento, siempre tengo que agradecerte: a) el valioso tiempo que pierdes leyéndolo, siendo como es un bien escaso; y b) lo indulgente que siempre eres conmigo. Pero yo creo que sí tiene colorín, colorado. Yo diría que es colorín, colorado desde la primera palabra

Amor dijo...

Joder, Leandor, Joder!

Me ha encantado!

Leandro dijo...

Muchas gracias. La verdad es que a mí me encanta que le encante a alguien. Y no es un juego de palabras, puedes creerme

Anónimo dijo...

Terminado desde el principio. Qué pena.

Leandro dijo...

Que el final del cuento esté presente desde la primera palabra (más o menos), no quiere decir que el cuento esté terminado desde el principio. Creo que no es lo mismo

Amor dijo...

Dicen que la primera frase debe incluir el espíritu del total, así que no lo veo un inconveniente.

Leandro dijo...

Eso es poner el listón muy alto para una primera frase

Amor dijo...

No subestimes a las primeras frases.

Leandro dijo...

Nada más lejos de mi intención. Pero tampoco sobrevalores a los escritores. Ni les exijas tanto. Sobre todo, a los escritores aficionados y perezosos

Amor dijo...

Líbreme dios de exigir, yo solo consumo, que es lo que se me da bien.

Leandro dijo...

Consumidores exigentes, es lo que necesitamos

Alexis Korner dijo...

Gracias por aprobarme por la cara... pero que no se entere Izquierdo, que hoy quiero salir a las dos...

Leandro dijo...

De nada. Izquierdo es un empollón y no pierde el tiempo con estas cosas, no hay peligro

Nacho dijo...

Tal vez no sea para estar orgulloso, pero es una solución práctica. Total sin pensión no iba a llegar muy lejos, y así te quedabas con los dos personajes. Claro que visto lo visto, y que el profe no reacciona (es lo que tiene dar vueltas sobre uno mismo, pero hay que entenderlo; ayer mismo conocí a uno, feliz de haberse jubilado. Ahora se dedica a contemplar las hojas - de diarios gratuitos, folletos, y demás - desde la ventana de su casa, y decía estar tranquilo, lo que es revelador, no dijo feliz, sino tranquilo.), también te hubiera dado juego eliminar al profesor y quedarte con el abuelo y el joven. Claro, que hubiera sido otra historia.

Leandro dijo...

Cuando me quise dar cuenta, el profesor se había adueñado de la historia. Demasiado tarde

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