Peligro: narradores sueltos

25 junio 2009

Como si acabara de detectar una amenaza contra la firmeza moral de los reunidos, Ives anuncia:

- Nunca insistiré lo suficiente sobre el peligro que comporta leer esos libros de relatos, en particular los conocidos como novelas. Y espero que la chica que me está oyendo me haga caso. En la institución Bedlam de Inglaterra, así como en la Salpêtrière francesa, hay un número alarmante de jóvenes, en su mayoría del sexo femenino, seducidos hasta más allá del umbral de la locura por esas narraciones irresponsables que no distinguen entre la realidad y la fantasía. ¿Cómo van a juzgar nada esas frágiles mentes? ¡Ay!, todo lector de novelas debe considerarse un alma en peligro, pues ha hecho un trato con el diablo, y despilfarra su tiempo más precioso sin recibir a cambio más que unas excitaciones mentales de la clase más vulgar y despreciable. Comparados con las novelas, los libros de caballerías, que ya fueron bastante perniciosos en su tiempo, se me antojan saludables.

Tomas Pynchon
en Mason y Dixon (1997)

15 comentarios:

supersalvajuan dijo...

MOMENTO QUIJOTE

Leandro dijo...

Entre otras muchas cosas

Clares dijo...

Yo tenía una tía que cuando vio mis libros, que entonces no eran muchos, me preguntó cuántos eran de verdad, o sea, cuantos eran de aprender y estudiar, porque todos los demás los consideraba "libros de mentira", o sea, de los que vuelven loca a la gente. Los prejuicios contra las novelas, sean de caballerías o no, son muy viejos, empezaron en el mismo nacimiento de la novela moderna, pero ya ves que sobrevive a todo y no se cansa nunca de embaucar a la gente con sus historias ficticias. Larga vida a la narración novelesca.

Leandro dijo...

Cuanto más larga, mejor. La vida, quiero decir, no la novela. Puestos a que me embauquen, lo prefiero así

anselmo dijo...

Ay, crepúsculo...cuanto daño has hecho al poner a los vampiros tan buenitos y al recalcar la creencia de el príncipe azul (aunque sea de las tinieblas)

Leandro dijo...

Cuanto todo el mundo sabe, además, que el auténtico vampiro romántico fue aquél que cruzó océanos de tiempo hasta encontrar a su amada.

Patatafrita dijo...

Pues a mi me encanta leer novelas, me entretiene y me distrae de la realidad. No es que lo demás no me guste, pero me exige una concentración de la que, hoy por hoy, no dispongo...

Sí, soy yo, he vuelto. Es lo que tienen las vacaciones, que tienes un poco de tiempo para perder.

Oneflo dijo...

¡que razón tiene ese muchacho!

Hala, hala, a la cocina

Leandro dijo...

El tiempo nunca se pierde, pasa; lo que se pierde somos nosotros. A veces, en la cocina.

Oneflo dijo...

Y en la cocina, algunas veces se detiene. Acuérdate del cartero que llamaba tanto.

Leandro dijo...

En esa cocina, el tiempo se detiene y nosotros nos perdemos. Empate

Antonio dijo...

Ja,ja,ja, al leer los comentarios se me olvida lo que quería decir, supongo que no sería demasiado importante. ¿Entonces yo termino la novela que he empezado sí o no? ¿Me perderé si voy a la cocina a hacer una tortilla de patatas o a preparar un café? Saludos.

Leandro dijo...

Por supuesto que si, acaba con ella. Vaya... que la termines, quiero decir. Yo me ofrezco como lector

PACO dijo...

MOMENTO QUIJOTE Y MACHISTA. AFORTUNADAMENTE LAS NOVELAS SON TAN NECESARIAS COMO EL FUTBOL

Leandro dijo...

Menos mal que aún queda gente igualitaria y políticamente correcta: ellas (las novelas) tan necesarias como él (el fútbol). Claro que esto, como casi todo, es relativo. Depende de qué novelas y de qué fútbol

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